Esa misma tarde ya tenía pedida hora con el centro de rehabilitación, el mismo al que acudí ya en su día para ponerme a tono para la operación, por lo que el sitio es como mi segunda casa. El recibimiento fue el esperado, ya estaban deseando doblarme sin compasión jejeje. Recuerdo que era viernes por lo que empecé la rehabilitación el lunes, y me recomendaron que, durante el fin de semana y 2 veces al día, fuera yo doblando la pierna hasta 90º para que cuando me doblaran el lunes no fuera tan desagrabable.
La noche fue muy rara porque cualquier movimiento que realizaba mientras dormía, ya no estaba la escayola para frenarlo, y tuve algún que otro despertar dolorido.
Lo mejor vino al día siguiente cuando procedía a quitarme la gasa que llevaba en la cicatriz para "PODER DUCHARME" aunque sacado de contexto no sería el mejor remojo, por aquello de estar con las muletas y todo, pero fue una de las mejores sensaciones de mi vida.

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